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Estoy realizando un viaje por el país y llevo la maleta llena de sensaciones contradictorias: por una parte me he enamorado de la belleza del país, de la simpatía de sus gentes y del espectacular desarrollo que se está viviendo en la actualidad. Por otra, me encuentro entristecido y algo avergonzado de que apenas haya presencia española en el único país de África en el que se habla español, y en un momento en que representantes de todos los países del mundo están invirtiendo con auténtico frenesí en todo el territorio.
Y es que, pese a la mala prensa del gobierno de Teodoro Obiang en España, resulta verdaderamente impresionante comprobar el cambio tan espectacular que se ha producido en la que fuera la única colonia española de África. Con mis propios ojos he podido contemplar la meteórica construcción de avanzadas infraestructuras; he visto carreteras estupendas, magníficas autopistas, obras faraónicas para construir enormes puentes y decenas de edificios nuevos que en poquísimo tiempo alojarán oficinas, viviendas sociales, escuelas, centros de salud… Pero, además: estadounidenses, franceses, chinos, libaneses o yugoslavos están ya negociando en español con los pobladores del país, que no dan abasto para todo el trabajo que tienen por delante. Todos, menos los españoles, que seguimos perdiendo el tiempo en nuestras tristes y surrealistas defensas de causas, no solamente perdidas, sino engañosas y verdaderamente delirantes, como la de los opositores del tipo Severo Moto que organizan golpes de estado no sólo ilegítimos, sino verdaderamente chapuceros, con la ayuda de empresarios dispuestos a cambiar una pistola por un trozo del pastel inmobiliario en el futuro. En esta semana se celebran las elecciones legislativas y municipales en el país, y entiendo perfectamente que el partido del gobierno vuelva a resultar vencedor. Lo que no entiendo es que la prensa española apenas si pise las calles del país para comprobar, como yo he podido hacer, que tanto la gente del partido en el gobierno como la del partido opositor hacen sus correspondientes campañas en las calles, como sucede en cualquier otro lugar. Y para comprobar , asimismo, que es un país maravilloso lleno de atractivos y esperanzas de futuro. |