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¿Son Otegui y Permach un par de desagradecidos?
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  #1  
Viejo 3/ene/03, 17:05
florez
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 5.485
Predeterminado ¿Son Otegui y Permach un par de desagradecidos?


"Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.

================================================== ============

Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.

================================================== ============

Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.

================================================== ============

Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.

================================================== ============

Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.

================================================== ============

Arnaldo Otegi y Joseba Permach
Ibarretxe: historia de un fraude
Gara

Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.

Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.

Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.

Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.

Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.

Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.

Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar *hasta aprobarlo finalmente a regañadientes* el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.

Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.

Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.

Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.

En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.

Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
Responder citando mensaje
  #2  
Viejo 3/ene/03, 17:05
k_os
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 3.814
Predeterminado En las nueces, Florez, en las nueces.

Para los españolistas son lo mismo porque ambos representan la conciencia nacional de un pueblo. Como todas las naciones, tiene su parte más radical y su parte más moderada, sus traidores y sus fanáticos, sus listos y menos listos, ricos y menos ricos, o pobres incluso.

Por eso son lo mismo para los demócratas. Porque cualquier cosa que les suene a vasco les es igual. En todas ellas ven la nación que aplastan y que les recuerda que sí, que en sus papeles pondrá lo que sea porque la realidad es como es, pero que se sigue manifestando como lo que es.

Esa duda se resolvería en seguida. Si preguntasen a todos los vascos: "quiere vd. que exista una nueva nación vasca, amiga y colaboradora con sus vecinas, en buenas relaciones, pacífica, donde hiciéramos de la libertad algo más que una palabra y respetásemos a la persona".

Qué crees que saldría. Yo no tengo ninguna duda.

Pero esa y de ese modo debía ser planteada la pregunta. Porque no existe razón en el mundo para que deba ser preguntado como arguyen los demócratas, en plan, "... una Albania con Pol Pot de presidente, aislada del mundo, odiada por todos y por la virgen santísima, semetida a un embargo de cien años, envenenados sus campos..."

Esa última es la pregunta que se plantean los demócratas. Y, fíjate cómo son las cosas, aún así les da miedo formularla porque temen que las gentes vascas sigan diciendo "sí, queremos ser una nación vasca".

No es que sean "demócratas". Es que son putos ocupantes que no paran en barras para torturar y amenazar con llevar la guerra, la miseria y el Gulag para todo el próximo siglo.

Ese es su saludo y sus deseos para el próximo año, como muy bien expresó su ínclito lider. Fue más o menos lo que vino a proponer, Feliz y prospero año nuevo y todo el siglo recién nacido, que sea lleno de cárceles y que aquellos que entren no salgan jamás, y que el terrorismo nos azote por los siglos de los siglos, amen.

Y terrorista el que no bote.

Ese es el invicto lider Aznar.

> Florez ha escrito:
>
> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.
>
> ================================================== ============
>
> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.
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> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.
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> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.
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> Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.
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> Arnaldo Otegi y Joseba Permach
> Ibarretxe: historia de un fraude
> Gara
>
> Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.
>
> Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.
>
> Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.
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> Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.
>
> Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.
>
> Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.
>
> Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar *hasta aprobarlo finalmente a regañadientes* el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.
>
> Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.
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> Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.
>
> Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.
>
> En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.
>
> Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
Responder citando mensaje
  #3  
Viejo 3/ene/03, 18:06
parlament
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 2.426
Predeterminado Re:¡ VASCOS SI, NACIONALISTAS NO ! st

> k_os ha escrito:
> Para los españolistas son lo mismo porque ambos representan la conciencia nacional de un pueblo. Como todas las naciones, tiene su parte más radical y su parte más moderada, sus traidores y sus fanáticos, sus listos y menos listos, ricos y menos ricos, o pobres incluso.
>
> Por eso son lo mismo para los demócratas. Porque cualquier cosa que les suene a vasco les es igual. En todas ellas ven la nación que aplastan y que les recuerda que sí, que en sus papeles pondrá lo que sea porque la realidad es como es, pero que se sigue manifestando como lo que es.
>
> Esa duda se resolvería en seguida. Si preguntasen a todos los vascos: "quiere vd. que exista una nueva nación vasca, amiga y colaboradora con sus vecinas, en buenas relaciones, pacífica, donde hiciéramos de la libertad algo más que una palabra y respetásemos a la persona".
>
> Qué crees que saldría. Yo no tengo ninguna duda.
>
> Pero esa y de ese modo debía ser planteada la pregunta. Porque no existe razón en el mundo para que deba ser preguntado como arguyen los demócratas, en plan, "... una Albania con Pol Pot de presidente, aislada del mundo, odiada por todos y por la virgen santísima, semetida a un embargo de cien años, envenenados sus campos..."
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> Esa última es la pregunta que se plantean los demócratas. Y, fíjate cómo son las cosas, aún así les da miedo formularla porque temen que las gentes vascas sigan diciendo "sí, queremos ser una nación vasca".
>
> No es que sean "demócratas". Es que son putos ocupantes que no paran en barras para torturar y amenazar con llevar la guerra, la miseria y el Gulag para todo el próximo siglo.
>
> Ese es su saludo y sus deseos para el próximo año, como muy bien expresó su ínclito lider. Fue más o menos lo que vino a proponer, Feliz y prospero año nuevo y todo el siglo recién nacido, que sea lleno de cárceles y que aquellos que entren no salgan jamás, y que el terrorismo nos azote por los siglos de los siglos, amen.
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> Y terrorista el que no bote.
>
> Ese es el invicto lider Aznar.
>
>> Florez ha escrito:
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>> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.
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>> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.
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>> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.
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>> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.
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>> Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.
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>> Arnaldo Otegi y Joseba Permach
>> Ibarretxe: historia de un fraude
>> Gara
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>> Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.
>>
>> Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.
>>
>> Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.
>>
>> Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.
>>
>> Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.
>>
>> Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.
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>> Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar *hasta aprobarlo finalmente a regañadientes* el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.
>>
>> Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.
>>
>> Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.
>>
>> Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.
>>
>> En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.
>>
>> Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
Responder citando mensaje
  #4  
Viejo 3/ene/03, 23:11
florez
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 5.485
Predeterminado ¿En las nueces o en las nubes?

> k_os ha escrito:
> Para los españolistas son lo mismo porque ambos representan la conciencia nacional de un pueblo. Como todas las naciones, tiene su parte más radical y su parte más moderada, sus traidores y sus fanáticos, sus listos y menos listos, ricos y menos ricos, o pobres incluso.
>
> Por eso son lo mismo para los demócratas. Porque cualquier cosa que les suene a vasco les es igual. En todas ellas ven la nación que aplastan y que les recuerda que sí, que en sus papeles pondrá lo que sea porque la realidad es como es, pero que se sigue manifestando como lo que es.
>
> Esa duda se resolvería en seguida. Si preguntasen a todos los vascos: "quiere vd. que exista una nueva nación vasca, amiga y colaboradora con sus vecinas, en buenas relaciones, pacífica, donde hiciéramos de la libertad algo más que una palabra y respetásemos a la persona".
>
> Qué crees que saldría. Yo no tengo ninguna duda.

Y si a mi me preguntases si querría que me tocase el gordo de la lotería y, además, una hermosa rubia, yo tampoco dudaría y, además, te cedería a la hermora rubia en el caso que quisiese, puesto que no soy esclavista y la manumitiría.

¿Pero eso qué es lo que tiene que ver con lo que aquí comentamos o con lo que yo he escrito antes?

¿Escribes por escribir o es que intentas marearme?

> Pero esa y de ese modo debía ser planteada la pregunta. Porque no existe razón en el mundo para que deba ser preguntado como arguyen los demócratas, en plan, "... una Albania con Pol Pot de presidente, aislada del mundo, odiada por todos y por la virgen santísima, semetida a un embargo de cien años, envenenados sus campos..."
>
> Esa última es la pregunta que se plantean los demócratas. Y, fíjate cómo son las cosas, aún así les da miedo formularla porque temen que las gentes vascas sigan diciendo "sí, queremos ser una nación vasca".
>
> No es que sean "demócratas". Es que son putos ocupantes que no paran en barras para torturar y amenazar con llevar la guerra, la miseria y el Gulag para todo el próximo siglo.
>
> Ese es su saludo y sus deseos para el próximo año, como muy bien expresó su ínclito lider. Fue más o menos lo que vino a proponer, Feliz y prospero año nuevo y todo el siglo recién nacido, que sea lleno de cárceles y que aquellos que entren no salgan jamás, y que el terrorismo nos azote por los siglos de los siglos, amen.
>
> Y terrorista el que no bote.
>
> Ese es el invicto lider Aznar.
>
>> Florez ha escrito:
>>
>> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.
>>
>> ================================================== ============
>>
>> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.
>>
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>>
>> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.
>>
>> ================================================== ============
>>
>> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.
>>
>> ================================================== ============
>>
>> Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.
>>
>> ================================================== ============
>>
>> Arnaldo Otegi y Joseba Permach
>> Ibarretxe: historia de un fraude
>> Gara
>>
>> Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.
>>
>> Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.
>>
>> Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.
>>
>> Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.
>>
>> Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.
>>
>> Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.
>>
>> Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar *hasta aprobarlo finalmente a regañadientes* el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.
>>
>> Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.
>>
>> Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.
>>
>> Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.
>>
>> En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.
>>
>> Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
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  #5  
Viejo 4/ene/03, 05:05
k_os
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Predeterminado Re: ¿En las nueces o en las nubes?

> Florez ha escrito:
>> k_os ha escrito:
>> Para los españolistas son lo mismo porque ambos representan la conciencia nacional de un pueblo. Como todas las naciones, tiene su parte más radical y su parte más moderada, sus traidores y sus fanáticos, sus listos y menos listos, ricos y menos ricos, o pobres incluso.
>>
>> Por eso son lo mismo para los demócratas. Porque cualquier cosa que les suene a vasco les es igual. En todas ellas ven la nación que aplastan y que les recuerda que sí, que en sus papeles pondrá lo que sea porque la realidad es como es, pero que se sigue manifestando como lo que es.
>>
>> Esa duda se resolvería en seguida. Si preguntasen a todos los vascos: "quiere vd. que exista una nueva nación vasca, amiga y colaboradora con sus vecinas, en buenas relaciones, pacífica, donde hiciéramos de la libertad algo más que una palabra y respetásemos a la persona".
>>
>> Qué crees que saldría. Yo no tengo ninguna duda.
>
> Y si a mi me preguntases si querría que me tocase el gordo de la lotería y, además, una hermosa rubia, yo tampoco dudaría y, además, te cedería a la hermora rubia en el caso que quisiese, puesto que no soy esclavista y la manumitiría.

Pero qué rubia ni qué ocho cuartos. Una pregunta en un referendum se plantea en esos términos y no en los otros. Y no tiene nada que ver con la rubia. Bueno, sí, para cada uno la rubia es el ideal. Para el vasco cada vez más lo es su nación, porque ahora mismo tiene a una madrastra enfrente, vestida de negro verdugo-cárcel, chantaje emoncional, amenaza e insultos y 40 años de cárcel para sus hijos.
>
> ¿Pero eso qué es lo que tiene que ver con lo que aquí comentamos o con lo que yo he escrito antes?

¿Ya has leído lo escrito por tí? ¿Has mirado cuál era tu pregunta antes de saber qué te respondo?
>
> ¿Escribes por escribir o es que intentas marearme?

¿o eres tú el que había escrito por escribir?

Mira bien porque te he respondido a todas tus preguntas.
>
>> Pero esa y de ese modo debía ser planteada la pregunta. Porque no existe razón en el mundo para que deba ser preguntado como arguyen los demócratas, en plan, "... una Albania con Pol Pot de presidente, aislada del mundo, odiada por todos y por la virgen santísima, semetida a un embargo de cien años, envenenados sus campos..."
>>
>> Esa última es la pregunta que se plantean los demócratas. Y, fíjate cómo son las cosas, aún así les da miedo formularla porque temen que las gentes vascas sigan diciendo "sí, queremos ser una nación vasca".
>>
>> No es que sean "demócratas". Es que son putos ocupantes que no paran en barras para torturar y amenazar con llevar la guerra, la miseria y el Gulag para todo el próximo siglo.
>>
>> Ese es su saludo y sus deseos para el próximo año, como muy bien expresó su ínclito lider. Fue más o menos lo que vino a proponer, Feliz y prospero año nuevo y todo el siglo recién nacido, que sea lleno de cárceles y que aquellos que entren no salgan jamás, y que el terrorismo nos azote por los siglos de los siglos, amen.
>>
>> Y terrorista el que no bote.
>>
>> Ese es el invicto lider Aznar.
>>
>>> Florez ha escrito:
>>>
>>> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.

Y ahí te he respondido por qué los ven iguales. Porque lo que no soportan es la conciencia nacional vasca.
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>>>
>>> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.

Implícitamente iba la respuesta. Pero te lo diré explícitamente una vez más.
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>>>
>>> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.

Eso lo decís siempre pero no hay razón alguna que lo avale. Otra cosa es que las bases de Batasuna entiendan que su pais está ilegitimamente ocupado y así entiendan que haya un problema crónico de violencia que no cesará hasta que sea liberado.
>>>
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>>>
>>> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.

Bueno, la diferencia es que el PNV es de derecha progresista y cristiana, y que sus líderes hacen lo que tienen que hacer para evitar una confrontación bélica. Siempre lo hicieron a lo largo de su historia, excepción hecha del momento en que se la encontraron ya montada, en la cual hubieron de tomar partido y lo tomaron por la legalidad constituida.
>>>
>>> ================================================== ============
>>>
>>> Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.

Ya te lo he dicho, la afinidad la ven los demócratas en que ambos partidos afirman una conciencia nacional vasca, excepción hecha de los michelines del PNV, que en realidad eran tan españolísimos como Oreja, sólo que algo más vasquistas.

Pero, como te decía, si a las bases les preguntasen si desearían una nación vasca que naciese amablemente, dentro de Europa, con buena vecindad, en un regimen de libertades, sin duda todos ellos desearían ver esa nación vasca reconocida de alguna manera, ver la paz llegar, tener una ciudadanía con derechos plenos, escribir su propia constitución...

Eso es lo que nos une a todos los vascos... menos a Parla y sus grupos.

Luego hay otros problemas conexos, como el de la división de Euskal Herria, la patria de los vascos, entre dos estados por el Tratado de los Pirineos y en tres comunidades por el asalto de los carlistas tradicionalistas al poder, algunos agravios internos de siglos pasados, etc.

Pero desde luego, los que hacen que esa situación se perpetúe así no son los etarras. Son otros intereses bien distintos.

Aznar pudo haberlo resuelto pero Oreja no quiso. Ya veremos lo que pasa en el futuro. Pero a largo plazo, si no lo resuelven los líderes políticos, habrá enfrentamientos en el futuro. Y no creo que sea por el bien de España, ni de aquellos que dicen amarla.
>>>
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>>>
>>> Arnaldo Otegi y Joseba Permach
>>> Ibarretxe: historia de un fraude
>>> Gara
>>>
>>> Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.
>>>
>>> Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.
>>>
>>> Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.
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>>> Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.
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>>> Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.
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>>> Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.
>>>
>>> Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar *hasta aprobarlo finalmente a regañadientes* el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.
>>>
>>> Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.
>>>
>>> Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.
>>>
>>> Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.
>>>
>>> En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.
>>>
>>> Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
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  #6  
Viejo 4/ene/03, 10:10
kabuernigo
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Predeterminado Rollos!! No lo he leído todo

pero el concepto "izquierda patriota" no es correcto e invalida todo lo que Otegui dice...
Los "patriotas" siempre son de derechas... Los "izquierdistas" siempre son universales e internacionalistas .... Tienen un "chocho" mental "montao" que no se aclaran ... Palabras, palabras y más palabras ....
Pienso en los biznatinos que teniendo a Bizanzio a punto de caer por los turcos, se enzarzaban en discusiones a muerte sobre la existencia de Dios .... después no tuvieron oprtunidad de reanudar las discusiones... un poco de pragmatismo no les hubiese venido mal ....

> Florez ha escrito:
>
> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.
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> ================================================== ============
>
> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.
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>
> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.
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>
> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.
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>
> Y si alguno tiene dudas, que lea lo que ahora transcribo y me cuente luego al punto dónde ve la afinidad entre un partido y el otro.
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> Arnaldo Otegi y Joseba Permach
> Ibarretxe: historia de un fraude
> Gara
>
> Alos responsables del PNV les gusta decir que el Parlamento y el Gobierno autonómico son los representantes de tres cuartas partes del conjunto de la población vasca. Esto en sí mismo supone dos cosas: una, que su importancia política no es baladí en tanto que representan una parte muy sustancial de la sociedad vasca; otra, que parecen olvidar constantemente, es la enorme responsabilidad que tienen estas instituciones y sus regidores en el transcurrir de la historia política vasca y sus problemas. El PNV y sus sucesivos gobiernos y lehendakaris han tenido una altísima responsabilidad en que Euskal Herria se encuentre, en pleno siglo XXI y a las puertas de la ampliación europea, sin el reconocimiento explícito de su existencia como pueblo y de su soberanía, y sin instituciones y marco jurídico que nos garanticen la supervivencia en plena globalización económica y cultural.
>
> Históricamente, el PNV ha delegado la iniciativa política y la elaboración de propuestas en sus respectivos lehendakaris, y, analizando los dos últimos casos, Ardanza e Ibarretxe, podemos comprobar cómo ambos se convertían con el paso del tiempo en poderes fácticos dentro del partido hasta condicionar la práctica totalidad de la actividad del PNV.
>
> Ardanza pasará a la historia por ser el gestor fiel a Madrid. Gestionó durante años el Pacto de Ajuria Enea y, utilizando el maniqueo argumento de violentos y demócratas, se dedicó a ayudar en la represión política y policial contra la izquierda abertzale y en el aislamiento político, mediático y social de Herri Batasuna. Además, quiso dejar en herencia el denominado Plan Ardanza como buen garante del Espíritu del Arriaga, esto es, «la necesidad de vivir cómodos en España». Una gestión que desgraciadamente duró dema- siados años y que no trajo más que el alargamiento del conflicto y la secularización de los problemas estructurales que tenemos como pueblo. Por tanto, una gran irresponsabilidad que la sociedad vasca ha sabido comprender al no ser precisamente uno de los políticos que este pueblo recuerde con cariño, se pregunte donde se pregunte.
>
> Pero, en todo caso, lo que hoy queremos subrayar es que la irresponsabilidad y el fraude político que está suponiendo el actual lehendakari, Ibarretxe, es todavía, si cabe, muchísimo mayor que el de su antecesor.
>
> Ibarretxe llega al Gobierno de Gasteiz veinte años después de la puesta en marcha de la autonomía de las tres provincias y diez años después de la puesta en marcha del pacto de Ajuria Enea. La intensa labor de denuncia y de propuestas de cambio por parte de la izquierda abertzale hace que tanto el autonomismo como el Pacto de Ajuria Enea empiecen a perder apoyo en la sociedad vasca y entre los diferentes agentes sociales y sindicales. La necesidad de abrir un camino hacia un nuevo escenario y marco democrático y nacional, como superación del actual marco agotado, va cogiendo fuerza y las fuerzas abertzales entienden que ellas han de ser el motor de un proceso que nos lleve al reconocimiento de la existencia de un pueblo que tiene derecho a determinar su futuro.
>
> Ibarretxe llega al Gobierno en diciembre de 1998, en plena tregua como resultado de un acuerdo previo por parte de PNV y EA con ETA, a los pocos meses de la firma del acuerdo histórico de Lizarra-Garazi, dos meses antes de que se constituya lo que fue el embrión de nuestra primera institución nacional, Udalbiltza. Llega, en definitiva, en un clima de auténtica ilusión y esperanza para todos y todas aquellas que queremos una Euskal Herria en paz y libertad. Ibarretxe llegó al Gobierno en plena encrucijada y en el inicio de la transición que está realizando este pueblo hacia un nuevo marco democrático y nacional para vivir definitivamente en una paz justa y duradera. Ibarretxe llegó, por lo tanto, en un momento de vital importancia para la historia de nuestro pueblo.
>
> Pues bien, debe saber también el pueblo vasco, y que lo nieguen si no es cierto sus actuales compañeros de gobierno, que su primer objetivo tras las elecciones de octubre de 1998 fue la de intentar pactar con el PSOE. Posteriormente intentó evitar y retrasar hasta aprobarlo finalmente a regañadientes el acuerdo parla- mentario con EH. Y, en tercer lugar, se ha dedicado hasta el día de hoy a vanagloriar las bondades del Estatuto y de las actuales instituciones, en detrimento de un proceso democrático que nos lleve hacia un nuevo marco y unas nuevas instituciones. Sirva como ejemplo que Juan José Ibarretxe nunca se ha reunido con Udalbiltza, ni en plena tregua, ni ha mencionado sus potencialidades como vía para la articulación de un pueblo dividido en dos estados y tres administraciones.
>
> Más de uno responderá que la ruptura de la tregua supuso un cambio muy importante en el panorama político vasco. Y es cierto. Pero no es menos cierto que para cuando esto ocurrió el PNV ya había optado por otros derroteros muy diferentes al negar un acuerdo político y otro institucional con Euskal Herritarrok tras las elecciones municipales del 99. ¿Quizás por los buenos resultados de la izquierda abertzale y lo que esto le suponía en un futuro no tan lejano? ¿Hizo algún intento Ibarretxe, aunque no fuera hasta el amanecer, para que esto no ocurriera o para encauzarlo de nuevo en el más breve tiempo posible? No, dio por concluido su acuerdo con EH sin previa reunión alguna y cerró a cal y canto sus puertas a la representación política de la izquierda abertzale.
>
> Pero a pesar de todo ello, el tránsito hacia un nuevo marco sigue en marcha en nuestro país, y el Estado español ha comprendido que es precisamente ese proceso el que hay que paralizar o cuando menos condicionar. De ahí que el PP y el Estado iniciaran un proceso de criminalización y de satanización de todo lo abertzale y euskaldun. El PP y Mayor Oreja han hecho abertzale y soberanista a Ibarretxe pese a que su política sea tan autonomista como la de Ardanza, y gracias a ello consiguió 600.000 votos el 13 de mayo de 2001.
>
> Lo que sorprende es que, tras el logro de tan importante apoyo social, responda al proceso y a la transición iniciada en 1998 con propuestas y medidas que nos recuerdan a los tiempos de Ardanza, Arregi o el mismísimo Atutxa. Cuatro años después de entrar en Ajuria Enea, Ibarretxe ha iniciado un curso político como el actual cerrando las sedes de Batasuna, apaleando y reventando una manifestación multitudinaria en Bilbo, negando la posibilidad del derecho a manifestación en decenas de ocasiones, presentando una propuesta que no pretende otra cosa que acomodar veinte años después a las tres provincias en una lectura más o menos amplia de la Constitución española que este pueblo ya rechazó y, recientemente, con una manifestación y eslogan propios de los tiempos de Ajuria Enea.
>
> En definitiva, que esos modos y propuestas en tiempos de Ardanza eran graves, pero en la actualidad suponen una auténtica irresponsabilidad política y un gran fraude político para todos aquellos que pensaron que Ibarretxe era diferente.
>
> Cuatro años después de que el actual lehendakari llegase a Ajuria Enea, nos encontramos con un debate abierto sobre la necesidad de un nuevo marco en el conjunto de Euskal Herria y, sin embargo, Ibarretxe se empeña en trasladar ese debate a una rotonda que nos lleva veinte años atrás, con todo lo que ello supone. La política y la actual situación de nuestro pueblo es demasiado importante como para dejarla en sus manos y estamos obligados a tomar la iniciativa y no permitir un nuevo fraude político. No son tiempos de sumisión y partición. Son tiempos de debate nacional, marco democrático, autodeterminación, soberanía, y el año que empieza nos tiene que acercar a la paz y la libertad.
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  #7  
Viejo 4/ene/03, 13:01
florez
Novato
 
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Predeterminado Re: Rollos!! No lo he leído todo

Ciertamente yo tampoco, el discurso de Otegi y Permach no me ha interesado nunca, como tampoco me ha interesado nunca el discurso de Savater. Si lo he traído al foro ha sido tan sólo para poner de relieve que entre el discurso batasuno y el discurso del Gobierno Vasco no hay ninguna afinidad y que juegan, lo mismo que juega el PP, a la pinza contra el PNV en una estrategia tensionadora que busca la confrontación, esa suerte de guerra civil larvada con la que amenazó Savater en vísperas de las elecciones del 23M del 2001.

Por eso es por lo que he pedido que alguno de los que afirma que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo haga el favor de explicarme donde ve lo que yo no.

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  #8  
Viejo 4/ene/03, 16:04
k_os
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Predeterminado ESPAÑOLES SÍ, OCUPANTES NO. ST.

> PARLAMENT ha escrito:
>> k_os ha escrito:
>> Para los españolistas son lo mismo porque ambos representan la conciencia nacional de un pueblo. Como todas las naciones, tiene su parte más radical y su parte más moderada, sus traidores y sus fanáticos, sus listos y menos listos, ricos y menos ricos, o pobres incluso.
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>> Por eso son lo mismo para los demócratas. Porque cualquier cosa que les suene a vasco les es igual. En todas ellas ven la nación que aplastan y que les recuerda que sí, que en sus papeles pondrá lo que sea porque la realidad es como es, pero que se sigue manifestando como lo que es.
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>> Esa duda se resolvería en seguida. Si preguntasen a todos los vascos: "quiere vd. que exista una nueva nación vasca, amiga y colaboradora con sus vecinas, en buenas relaciones, pacífica, donde hiciéramos de la libertad algo más que una palabra y respetásemos a la persona".
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>> Qué crees que saldría. Yo no tengo ninguna duda.
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>> Pero esa y de ese modo debía ser planteada la pregunta. Porque no existe razón en el mundo para que deba ser preguntado como arguyen los demócratas, en plan, "... una Albania con Pol Pot de presidente, aislada del mundo, odiada por todos y por la virgen santísima, semetida a un embargo de cien años, envenenados sus campos..."
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>> Esa última es la pregunta que se plantean los demócratas. Y, fíjate cómo son las cosas, aún así les da miedo formularla porque temen que las gentes vascas sigan diciendo "sí, queremos ser una nación vasca".
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>> No es que sean "demócratas". Es que son putos ocupantes que no paran en barras para torturar y amenazar con llevar la guerra, la miseria y el Gulag para todo el próximo siglo.
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>> Ese es su saludo y sus deseos para el próximo año, como muy bien expresó su ínclito lider. Fue más o menos lo que vino a proponer, Feliz y prospero año nuevo y todo el siglo recién nacido, que sea lleno de cárceles y que aquellos que entren no salgan jamás, y que el terrorismo nos azote por los siglos de los siglos, amen.
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>> Y terrorista el que no bote.
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>> Ese es el invicto lider Aznar.
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>>> Florez ha escrito:
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>>> "Los demócratas" sostienen, hasta el punto de aburrirnos, que ETA, Batasuna y PNV son simplemente lo mismo.
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>>> Es obvio que no es así, ETA es una banda terrorista, clandestina y armada.
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>>> Batasuna es un partido político, aunque bien claro aparezca que es prisionera de ETA.
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>>> Y el PNV es otro partido, que aún también nacionalista y vasco, sostiene un programa político que no agrada a Batasuna.
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