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EL USO INMORAL DE LA TV EN DEMOCRACIA
• Los medios audiovisuales se han convertido en un elemento que refuerza de una forma exorbitante el papel del Gobierno LLUÍS De Carreras Profesor de Derecho de la Información de la Universitat Ramon Llull (URL) y de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) La utilización de los medios de comunicación públicos por quienes los dominan desde el poder vuelve a ser noticia. Es un tema recurrente que, lamentablemente, se produce siempre en los mismos términos. El obsoleto sistema legislativo que regula nuestros medios de comunicación no es el problema de fondo. El problema está en la mentalidad de nuestros políticos --por desgracia, de todos ellos-- que tienen una mala percepción de cuál es su función en un sistema democrático. En el caso catalán, para más inri, por consenso. Si los padres de la filosofía política de la democracia hubieran llegado a percibir la posibilidad de la existencia de los medios audiovisuales, hubieran prestado atención a su regulación como un cuarto poder efectivo para que no se convirtiera en lo que hoy es, un elemento que refuerza de forma exorbitante al Gobierno, que quiebra el sistema tradicional de división de poderes. CUANDOLocke, Rousseau, Montesquieu o Stuart Mill escribieron sobre la libertad de pensamiento o la delegación política de la sociedad civil en el Estado, lo hicieron con esquemas sociales de su época. Su doctrina se reflejó en la Constitución americana y en la Declaración --francesa-- de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamando la libertad de expresión y de información. Bastaba con ello. Abolido el absolutismo, los políticos que se presentaban a las elecciones no tenían la posibilidad de acercarse a sus votantes para dar a conocer sus ideas de gobierno más allá de lo que alcanzaban las diligencias y, más tarde, los trenes. Hoy el contacto es mediático y la televisión tiene una especial incidencia en el sistema democrático. Sin los medios audiovisuales, la política sería distinta, como lo fue en el pasado. Montesquieu advirtió de que "todo hombre que tiene poder siente la inclinación de abusar de él, yendo hasta donde encuentra límites". Esa advertencia, aplicada a nuestros políticos, tiene una actualidad mayor de lo que el mismo Montesquieu pudo prever. Otros países europeos han regulado los medios de comunicación para hacer frente a esa tendencia al poder arbitrario, No es el caso catalán, ni el caso español. Nuestros políticos creen que cuando han sido elegidos, pueden utilizar a su antojo los medios públicos --y algunos privados-- para mantenerse en él. Hoy, la credibilidad de los medios públicos y de algunos periodistas --que trabajan también en los privados-- es cada vez más escasa. Pero cuando se produce una catástrofe como la que está azotando Galicia, sobre todo pierden credibilidad los políticos que desinforman, mienten y ocultan, arrastrando consigo a toda la clase política que, por cierto, se lo merece por su connivencia con el sistema. NI PUJOLpuede convencer a los catalanes de que no está sometido al PP por medio de una entrevista en la televisión autonómica; ni Rajoy puede convencer a los gallegos de que no ocurre lo que están viendo con sus propios ojos; ni Aznar recobrará la credibilidad perdida por su pésima gestión política en el caso del Prestige a través del manido sistema de la entrevista glorificante previa a Operación Triunfo. Ni los telediarios vergonzosos de TVE han conseguido ocultar la realidad. Los voluntarios, llegados de todas partes de España, cuentan lo que está ocurriendo en Galicia cuando vuelven a su ciudad. La credibilidad la tienen ellos y el desprestigio de los políticos y su alejamiento de la gente llana se va ahondando con la utilización partidista de los medios de comunicación con resultados, por cierto, contraproducentes. Cuando vemos determinadas informaciones o entrevistas, algunos recordamos los tiempos aún no superados del franquismo, cuando se leía entre líneas. Cuando vean aparecer un político por televisión de forma poco justificada, no atiendan a lo que dice, sino por qué lo hace, qué pretende conseguir. No se dejen llevar a engaño. Y si les place, ya no les voten. Debemos volver a la esencia de la democracia, a la libertad real de expresión y de recibir información veraz. La democracia no será auténtica hasta que los medios de comunicación sean realmente libres. Y eso debemos conseguirlo los demócratas, la sociedad civil. No podemos confiar en los políticos. |
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Aún recuerdo hace bien poco cuando los periodistas se arrejuntaban para clamar por la "libertad de expresión". LIbertad de aplauso, decía yo entonces.
Ahora ya no claman, se dan la vaselina en el bulla y ¡hala! a esperar que llegue el bujarra de turno a porculizarles. Y luego lees por ahí no sé qué de coacciones y miedos en el pais vasco. Que si la gente vota por miedo en los pueblos pequeños y una sarta de chorradas por el estilo. Pero de esto no se quejan nunca. Mientras les convenga... EL EDITOR DE LA RAZÓN DICE QUE "EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE HAN PAGADO GENEROSAMENTE LA GALLINERÍA, LA INFAMIA Y LA DESFACHATEZ DEL CONVERSO" Luis María Ansón advierte que el Gobierno Aznar ha preparado un informe sobre las prebendas y concesiones distribuidas estos años y que tomará represalias contra los periodistas que "abandonan el barco como ratas" Anson. (Redacción).- En una evidente amenaza a Pedro Jota Ramírez, Federico Jiménez Losantos, José Antonio Zarzalejos, Manuel Martín Ferrand y otros periodistas de la órbita del PP que, en las últimas semanas, han comenzado a criticar con dureza al Gobierno Aznar, Luis María Anson escribe hoy en La Razón sobre las "ratas que comienzan a abandonar el barco". Dice Ansón que lo que están haciendo ahora ciertos periodistas peperos es una operación de escaso riesgo: "Se trata de tomar posiciones en las bodegas socialistas y, después, si a pesar de todo el sucesor de Aznar gana, se cuenta con la estupidez congénita de la derecha española, siempre dispuesta a colocar en las atalayas de la información a traidores, conversos, tontos y enemigos". Aclara Anson, por si alguno no se había dado cuenta, que "en los últimos años se han pagado generosamente la gallinería, la infamia y la desfachatez del converso". Lo tremendo llega al final de la Canela fina, cuando el editor de La Razón advierte: "Hay un alto cargo popular, por cierto, que ha redactado un informe sobre las dádivas otorgadas a las ratas: publicidad institucional, patrocinios, concesiones, licencias, frecuencias de radio, televisiones digitales, adquisición de ejemplares en bloque, informaciones privilegiadas, exclusivas clamorosas, la biblia en cueros, en fin, que dejará in púribus a muchos cuando se haga pública la verdad de tantas mentiras". |
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> k_os ha escrito:
> Aún recuerdo hace bien poco cuando los periodistas se arrejuntaban para clamar por la "libertad de expresión". LIbertad de aplauso, decía yo entonces. > > Ahora ya no claman, se dan la vaselina en el bulla y ¡hala! a esperar que llegue el bujarra de turno a porculizarles. > > Y luego lees por ahí no sé qué de coacciones y miedos en el pais vasco. Que si la gente vota por miedo en los pueblos pequeños y una sarta de chorradas por el estilo. > > Pero de esto no se quejan nunca. Mientras les convenga... > > > EL EDITOR DE LA RAZÓN DICE QUE "EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE HAN PAGADO GENEROSAMENTE LA GALLINERÍA, LA INFAMIA Y LA DESFACHATEZ DEL CONVERSO" > Luis María Ansón advierte que el Gobierno Aznar ha preparado un informe sobre las prebendas y concesiones distribuidas estos años y que tomará represalias contra los periodistas que "abandonan el barco como ratas" > > Anson. > > (Redacción).- En una evidente amenaza a Pedro Jota Ramírez, Federico Jiménez Losantos, José Antonio Zarzalejos, Manuel Martín Ferrand y otros periodistas de la órbita del PP que, en las últimas semanas, han comenzado a criticar con dureza al Gobierno Aznar, Luis María Anson escribe hoy en La Razón sobre las "ratas que comienzan a abandonar el barco". Dice Ansón que lo que están haciendo ahora ciertos periodistas peperos es una operación de escaso riesgo: "Se trata de tomar posiciones en las bodegas socialistas y, después, si a pesar de todo el sucesor de Aznar gana, se cuenta con la estupidez congénita de la derecha española, siempre dispuesta a colocar en las atalayas de la información a traidores, conversos, tontos y enemigos". Aclara Anson, por si alguno no se había dado cuenta, que "en los últimos años se han pagado generosamente la gallinería, la infamia y la desfachatez del converso". Lo tremendo llega al final de la Canela fina, cuando el editor de La Razón advierte: "Hay un alto cargo popular, por cierto, que ha redactado un informe sobre las dádivas otorgadas a las ratas: publicidad institucional, patrocinios, concesiones, licencias, frecuencias de radio, televisiones digitales, adquisición de ejemplares en bloque, informaciones privilegiadas, exclusivas clamorosas, la biblia en cueros, en fin, que dejará in púribus a muchos cuando se haga pública la verdad de tantas mentiras". Anson dice en su articulo que diversos periodistas de la orbita del PP han efectuado duras criticas al gobierno de Aznar; ¿ Hay algun periodista de la ETB o de Deia que tenga o haya tenido valor de criticar al gobierno de Ibarretxe ? o ¿ es que Ibarretxe y su gobierno nunca se equivocan o cometen errores ?....se nota la diferencia; En Madrid se le puede criticar al gobierno, quizas el criticador pueda perder algun chollo, pero en el Pais Vasco el criticador puede perder el chollo y la vida. > > |
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25 años y todavía así
Juan Jose Baños LOINAZ Director QUIENES FUERON compañeros de Facultad de Derecho saben que sentí no poder acompañarles hace unos días, a pesar de los esfuerzos de Antoni Viñas. Han pasado 25 años desde que dejamos la Universidad Autónoma de Barcelona y me consta que quienes sí acudieron a la cena conmemorativa rejuvenecieron por una noche, siquiera de manera fugaz. A diferencia de ellos, yo supe pronto que lo mío era la canallesca y no la judicatura y por eso me hubiera apetecido más el reencuentro. Por una noche cambiaron la toga por la juerga, salvo al inicio, en el que Viñas, compañero de aula entonces y hoy ilustre abogado de lo civil en Barcelona, pronunció unas breves palabras que todos hicieron suyas y a las que también quisiera sumarme, siquiera en la distancia: «Hicimos nuestros estudios al clamor del grito de Amnistía, Libertad y Estatuto de Autonomía. Entonces esto eran reivindicaciones de mínimos. Hoy, vistos el secuestro del pensamiento que muy a menudo sufren los intelectuales, la corrupción institucional existente en el país, la mezquindad del poder que obliga, muchas veces, a una especie de mendicidad política y social, y, todo ello, conjuntamente con las más diversas formas de manipulación ideológica, pensamos que, quizás, el objetivo, que deseábamos en nuestra juventud, de lograr una sociedad más justa aún no se ha cumplido». Lo dijo con la confianza de saberse rodeado de amigos, en un ambiente distendido y discreto, pero intuyo que es lo que muchos de cuantos profesan hoy su profesión nacida de aquella facultad del tardofranquismo, a golpe de porra de gris, piensan. Por eso me he permitido entresacar esas ideas y hacerlas públicas. Por eso y porque aquel corazón revolucionario que anidaba en aquel campus ha vuelto a latir veinticinco años después. Algunas cosas siguen igual. |
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Carlo Frabetti - Matemático y escritor
La violencia confortable Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - |
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> k_os ha escrito:
> Carlo Frabetti - Matemático y escritor > La violencia confortable > > > Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. > > > En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. > > > El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? > > > En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. > > > Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. > > > Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). > > > Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). > > > Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. > > > No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - Los ídolos de la tribu por Fernando Savater : Al defender los rasgos culturales o folklóricos supuestamente idiosincráticos, los idólatras de la identidad olvidan que son formas de hacer y de comportarse nacidas para resolver determinados problemas, no para singularizarse entre los vecinos... > |
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Coplas imperiales
Carlo Frabetti Para que no hagan añicos el mundo y no den más palos, hay que acabar con los malos, y los malos son los ricos. Ya no queda más remedio: por las buenas o las malas, con razones o con balas, hay que quitarlos de enmedio ..... > antoine_l ha escrito: >> k_os ha escrito: >> Carlo Frabetti - Matemático y escritor >> La violencia confortable >> >> >> Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. >> >> >> En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. >> >> >> El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? >> >> >> En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. >> >> >> Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. >> >> >> Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). >> >> >> Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). >> >> >> Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. >> >> >> No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - > > > Los ídolos de la tribu > por Fernando Savater : > > Al defender los rasgos culturales o folklóricos supuestamente > idiosincráticos, > los idólatras de la identidad olvidan que son formas de hacer > y de comportarse nacidas para resolver determinados problemas, > no para singularizarse entre los vecinos... >> |
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EL VELO Y LA CORBATA
Carlo Frabetti El velo que las mujeres tienen que llevar obligatoriamente en algunos países islámicos, es lamentable, desde luego. Pero aún más lamentable es la actitud de muchos occidentales que se creen superiores o más civilizados porque nuestras mujeres pueden ponerse o quitarse lo que les venga en gana. Esos bobos occidentocéntricos se olvidan de varias cosas. Por ejemplo, de la corbata. En Occidente, la mayoría de los hombres se ven obligados a llevar corbata en su trabajo y en muchos lugares y situaciones. Y la corbata, amén de antifuncional y ridícula, es tan lamentable como el velo. Es clasista y es, sobre todo, machista: es el estandarte del “señor”, que lo distingue tanto de la mujer como del obrero, y, junto con su inseparable chaqueta, constituye el uniforme del macho dominante. > jcv3 ha escrito: > Coplas imperiales > > Carlo Frabetti > > Para que no hagan añicos > el mundo y no den más palos, > hay que acabar con los malos, > y los malos son los ricos. > > Ya no queda más remedio: > por las buenas o las malas, > con razones o con balas, > hay que quitarlos de enmedio > ..... > > >> antoine_l ha escrito: >>> k_os ha escrito: >>> Carlo Frabetti - Matemático y escritor >>> La violencia confortable >>> >>> >>> Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. >>> >>> >>> En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. >>> >>> >>> El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? >>> >>> >>> En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. >>> >>> >>> Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. >>> >>> >>> Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). >>> >>> >>> Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). >>> >>> >>> Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. >>> >>> >>> No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - >> >> >> Los ídolos de la tribu >> por Fernando Savater : >> >> Al defender los rasgos culturales o folklóricos supuestamente >> idiosincráticos, >> los idólatras de la identidad olvidan que son formas de hacer >> y de comportarse nacidas para resolver determinados problemas, >> no para singularizarse entre los vecinos... >>> |
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#9
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Veinte años después
Carlo Frabetti Contra el imperio Dicen que Felipe González era guapo. Puede que lo fuera a los veinte años. Pero, en cualquier caso, ya no lo era a los cuarenta (ciertos rostros no se improvisan). Ya empezaba a ponérsele cara de cerdito orwelliano (¿recordáis a los cerdos corruptos de "Rebelión en la granja", los que traicionan la revolución de los animales y se convierten en nuevos explotadores?). Y a sus sesenta mal llevados, confirma plenamente aquello de que la cara es el espejo del alma. O aquello otro de que en la madurez somos responsables de nuestro rostro. La justicia no le ha pasado factura por la infamia de los GAL, pero su cara sí. Y el rostro de su delfín-besugo evidencia la misma mezcla de debilidad y ambición (como corresponde a una misma política de oportunismo y vileza). Por una vez hay que darle la razón al PP: el PSOE es el pasado, el vergonzoso pasado de la falsa izquierda (aunque, huelga señalarlo, el PP es la reliquia --y no precisamente incorrupta-- de un pasado aún más sórdido). En la orwelliana década de los ochenta, los falsos mosqueteros engañaron a casi todo el país; se vendieron a Richelieu y se acostaron con Milady (o viceversa). Veinte años después, ya no engañan a casi nadie: sus herederos saben perfectamente dónde están y con quién; los fariseos que piden la ilegalización de Batasuna, lo hacen a sabiendas de que Felipe y sus esbirros engendraron algo mucho peor que ETA. > jcv3 ha escrito: > EL VELO Y LA CORBATA > Carlo Frabetti > > El velo que las mujeres tienen que llevar obligatoriamente en algunos países islámicos, es lamentable, desde luego. Pero aún más lamentable es la actitud de muchos occidentales que se creen superiores o más civilizados porque nuestras mujeres pueden ponerse o quitarse lo que les venga en gana. Esos bobos occidentocéntricos se olvidan de varias cosas. Por ejemplo, de la corbata. > > En Occidente, la mayoría de los hombres se ven obligados a llevar corbata en su trabajo y en muchos lugares y situaciones. Y la corbata, amén de antifuncional y ridícula, es tan lamentable como el velo. Es clasista y es, sobre todo, machista: es el estandarte del “señor”, que lo distingue tanto de la mujer como del obrero, y, junto con su inseparable chaqueta, constituye el uniforme del macho dominante. > > > >> jcv3 ha escrito: >> Coplas imperiales >> >> Carlo Frabetti >> >> Para que no hagan añicos >> el mundo y no den más palos, >> hay que acabar con los malos, >> y los malos son los ricos. >> >> Ya no queda más remedio: >> por las buenas o las malas, >> con razones o con balas, >> hay que quitarlos de enmedio >> ..... >> >> >>> antoine_l ha escrito: >>>> k_os ha escrito: >>>> Carlo Frabetti - Matemático y escritor >>>> La violencia confortable >>>> >>>> >>>> Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. >>>> >>>> >>>> En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. >>>> >>>> >>>> El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? >>>> >>>> >>>> En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. >>>> >>>> >>>> Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. >>>> >>>> >>>> Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). >>>> >>>> >>>> Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). >>>> >>>> >>>> Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. >>>> >>>> >>>> No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - >>> >>> >>> Los ídolos de la tribu >>> por Fernando Savater : >>> >>> Al defender los rasgos culturales o folklóricos supuestamente >>> idiosincráticos, >>> los idólatras de la identidad olvidan que son formas de hacer >>> y de comportarse nacidas para resolver determinados problemas, >>> no para singularizarse entre los vecinos... >>>> |
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#10
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Atila era un enano, en el sentido más literal y antropométrico del término (nada que ver con el esbelto Jack Palance, que lo encarnó en el cine: el rey de los hunos medía menos de uno cuarenta). Napoleón quiso comerse Europa para ver si así daba el estirón. Hitler, Mussolini y Franco llevaban muy mal su poco imponente aspecto físico... La lista de machitos exiguos que intentaron compensar su menudencia subiéndose a la chepa de los pueblos, es interminable. De hecho, sigue abierta.
Cuando alguien que no llega al metro sesenta casa a su hija en un monasterio ciclópeo (construido, dicho sea de paso, por otro megalómano bajito) y cuelga una bandera de 300 metros cuadrados de un mástil de veinte toneladas, debería pensárselo dos veces antes de llamar acomplejados a los demás. > jcv3 ha escrito: > Veinte años después > Carlo Frabetti > Contra el imperio > > Dicen que Felipe González era guapo. Puede que lo fuera a los veinte años. Pero, en cualquier caso, ya no lo era a los cuarenta (ciertos rostros no se improvisan). Ya empezaba a ponérsele cara de cerdito orwelliano (¿recordáis a los cerdos corruptos de "Rebelión en la granja", los que traicionan la revolución de los animales y se convierten en nuevos explotadores?). Y a sus sesenta mal llevados, confirma plenamente aquello de que la cara es el espejo del alma. O aquello otro de que en la madurez somos responsables de nuestro rostro. La justicia no le ha pasado factura por la infamia de los GAL, pero su cara sí. > > Y el rostro de su delfín-besugo evidencia la misma mezcla de debilidad y ambición (como corresponde a una misma política de oportunismo y vileza). Por una vez hay que darle la razón al PP: el PSOE es el pasado, el vergonzoso pasado de la falsa izquierda (aunque, huelga señalarlo, el PP es la reliquia --y no precisamente incorrupta-- de un pasado aún más sórdido). En la orwelliana década de los ochenta, los falsos mosqueteros engañaron a casi todo el país; se vendieron a Richelieu y se acostaron con Milady (o viceversa). Veinte años después, ya no engañan a casi nadie: sus herederos saben perfectamente dónde están y con quién; los fariseos que piden la ilegalización de Batasuna, lo hacen a sabiendas de que Felipe y sus esbirros engendraron algo mucho peor que ETA. > > >> jcv3 ha escrito: >> EL VELO Y LA CORBATA >> Carlo Frabetti >> >> El velo que las mujeres tienen que llevar obligatoriamente en algunos países islámicos, es lamentable, desde luego. Pero aún más lamentable es la actitud de muchos occidentales que se creen superiores o más civilizados porque nuestras mujeres pueden ponerse o quitarse lo que les venga en gana. Esos bobos occidentocéntricos se olvidan de varias cosas. Por ejemplo, de la corbata. >> >> En Occidente, la mayoría de los hombres se ven obligados a llevar corbata en su trabajo y en muchos lugares y situaciones. Y la corbata, amén de antifuncional y ridícula, es tan lamentable como el velo. Es clasista y es, sobre todo, machista: es el estandarte del “señor”, que lo distingue tanto de la mujer como del obrero, y, junto con su inseparable chaqueta, constituye el uniforme del macho dominante. >> >> >> >>> jcv3 ha escrito: >>> Coplas imperiales >>> >>> Carlo Frabetti >>> >>> Para que no hagan añicos >>> el mundo y no den más palos, >>> hay que acabar con los malos, >>> y los malos son los ricos. >>> >>> Ya no queda más remedio: >>> por las buenas o las malas, >>> con razones o con balas, >>> hay que quitarlos de enmedio >>> ..... >>> >>> >>>> antoine_l ha escrito: >>>>> k_os ha escrito: >>>>> Carlo Frabetti - Matemático y escritor >>>>> La violencia confortable >>>>> >>>>> >>>>> Se queja Fernando Savater de que no puede bañarse en la playa de la Concha (al parecer, un comando anfibio de ETA acecha bajo las aguas para arrastrarlo al fondo del Cantábrico). De ser cierto, es lamentable. Y lo lamento de todo corazón no sólo por él sino también por mí, porque me gustaría vivir en un mundo en el que Savater pudiera decir lo que quisiera y bañarse donde se le antojara sin más riesgo, en ambos casos, que el de hacer el ridículo o hundirse por su propio peso. Pero no me gusta vivir en un mundo en el que sólo Savater y los que, como él, se venden al poder pueden decir lo que quieren (o lo que quieren sus amos). No me gusta vivir en un mundo en el que Savater ejerce de criminalizador de los disidentes desde las páginas de opinión del diario de mayor tirada del Estado sin posibilidad de réplica por parte de los criminalizados. >>>>> >>>>> >>>>> En su artículo autobiográfico "Camus y los impostores" ("El País", 9-12-02), Savater cita profusa- mente al escritor francés y nos invita a no olvidar su lección. Es un excelente consejo, así que hagámosle caso. Denunciemos a los impostores, a esos «intelectuales que sacrifican su honradez a la mentira, entendiendo por mentira no sólo la deformación culpable de la verdad, sino también la desinformación culpable, la sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla», como propone Savater inspirándose en Camus. Y empecemos por señalar que el más claro ejemplo ibérico de intelectual que sacrifica su honradez a la mentira es el propio Savater, que en esto, como en casi todo, sigue los seguros y confortables dictados de la moda: cuando los mayores terroristas de la historia llaman a sus masacres «lucha contra el terrorismo», cuando los máximos represores se pro- claman defensores de la libertad, cuando los torturadores invocan los derechos humanos, es normal, por no decir inevitable, que los mayores impostores arremetan contra la impostura. La última moda, en política (y no sólo en política), es la proyección. >>>>> >>>>> >>>>> El artículo de Savater (aunque pretende ser una réplica a la ya famosa carta del Subcomandante Marcos) gira, como todo lo que escribe desde que (según dice) no le dejan recuperar su infancia chapoteando en la playa de la Concha, alrededor de «la trama mafiosa de Batasuna», a la que, por supuesto, pertenecemos todos los que no pedimos a gritos el Nobel de la Paz para Garzón. ¿Sabe que coreando el discurso aznariano tiene asegurado el triste éxito de los vendidos, o piensa realmente lo que dice? ¿Piensa realmente que Batasuna y ETA son una misma cosa, como intenta hacernos creer un Gobierno que más que resolver el conflicto vasco lo que quiere es rentabilizarlo? >>>>> >>>>> >>>>> En su delirio criminalizador, Savater llega al extremo de reprocharle a Chomsky que no denuncie la «manipulación informativa proetarra». Conozco bien a Chomsky y estoy seguro de que si los medios de comunicación estuvieran llenos de manipulación proetarra sería el primero en denunciarlo. Y yo el segundo. Pero, la verdad, no veo mucha manipulación proetarra en los medios. Sí veo, sin embargo, una clara manipulación informativa tendente a criminalizar cualquier forma de disensión o protesta. Y no veo que Savater (ni casi nadie, dicho sea de paso), al hablar del conflicto vasco, hable de la tortura (a pesar de que Savater es, como yo, miembro de la Asociación Contra la Tortura). Y hablar del conflicto vasco sin hablar de la tortura es incurrir de lleno, de la forma más cómplice y abyecta, en esa «sesgada y culpable selección de lo que se dice y lo que se calla» que tan oportunamente denuncia, remitiéndose a Camus, el propio Savater. >>>>> >>>>> >>>>> Somos muchos (cada vez más, por suerte: he tenido ocasión de comprobarlo recientemente al asistir, en Donostia, a la Conferencia Internacional por los Derechos de los Pueblos organizada por Udalbiltza) los que no confundimos la lucha contra el terrorismo con la criminalización de la izquierda abertzale (o del nacionalismo en general), independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus planteamientos políticos. Decir que Batasuna es ETA, es tan estúpido como decir que el PSOE es el GAL o que todos los policías son torturadores. Defender la Ley de Partidos porque hay que acabar con el terrorismo, es tan estúpido como defender la pena de muerte porque hay que luchar contra el crimen. Y me cuesta mucho creer que Savater no se dé cuenta de ello. >>>>> >>>>> >>>>> Yo deseo de todo corazón que ETA deje de matar *es más, que desaparezca sin dejar rastro* y que Savater pueda volver a bañarse en la playa de la Concha (si se lo permite el fuel que sus amigos del Gobierno no retiran); pero, desde luego, el camino para conseguirlo no es la criminalización mediática de quienes reclaman su derecho a la autodeterminación, ni las torturas sistemáticas en com- isarías y prisiones, de las que Savater nunca habla (omisión que no deja de ser llamativa en un miembro de la ACT). >>>>> >>>>> >>>>> Hay que estar con las víctimas, por supuesto. Con todas las víctimas. Lo cual incluye a las numerosísimas víctimas de los torturadores, que son, con mucho, los peores terroristas, los más viles e impunes, los que realmente desestructuran la sociedad (en esto hay que darle la razón a Aznar: ETA no puede nada contra la democracia; lo que la socava *mejor dicho, la impide* es el terrorismo de Estado). >>>>> >>>>> >>>>> Al final de su artículo cita Savater una de las más inspiradas y definitorias frases de Camus: «Tengo horror a la violencia confortable». ¿Y cuál es la violencia más confortable? Savater lo sabe bien: la de quien criminaliza a la oposición desde los púlpitos del sistema, con la seguridad que le confiere hacer manitas con Mayor Oreja. A otro nivel, es la misma violencia confortable y abyecta de los funcionarios que torturan al amparo del poder. >>>>> >>>>> >>>>> No, no olvidemos la lección de Albert Camus. - >>>> >>>> >>>> Los ídolos de la tribu >>>> por Fernando Savater : >>>> >>>> Al defender los rasgos culturales o folklóricos supuestamente >>>> idiosincráticos, >>>> los idólatras de la identidad olvidan que son formas de hacer >>>> y de comportarse nacidas para resolver determinados problemas, >>>> no para singularizarse entre los vecinos... >>>>> |